para Sarasuadi Ochoa
La recuerdo y bebo mezcal:
un par de tragos de ese elixir
que lleva la embriaguez a la mirada.
Imagino y creo ficciones
que aceleran el paso de las horas fúnebres.
Me asomo a la ventana:
la serpiente de concreto
se muerde la cola hasta desaparecer.
En su lugar aparece el extenso valle
y sus contornos de montañas.
En la cima de la más alta se encuentra ella,
presumiendo los rayos de luz
que encienden su blonda cabellera:
Caray.
La chica de los cabello de lino;
deshojando el libro podrido y viejo
que contiene el secreto
de la nada de mi vida
y la nada de mi muerte.
‘Omnipresente’, Autor: Pedro Covo, 2012
