Tianguis de Santa Cruz Meyehualco

Alba añil bajo los cerros de concreto
extendiendo alfombras de chacharas paganas:

 un peluche cabizbajo sin ojos
una muñeca barbie sin cuero cabelludo
un dinosaurio ocre por el polvo de los años.

Apelación al cerdo que no puede ver el cielo
grial de carne hirviendo
en aceite de varios días:
tripas, moronga, nana y chicharrón
migas de pan en los huesos de Baco.

El hombre de la muchedumbre
se cura la resaca con tepache,
una familia compra cine gore,
un zombie sin lengua vende libros viejos
y dos hombres bailan e impregnan de sexo
una pantalla.

Los raterillos tienen escapularios en sus cuellos
y movimiento alterado en sus celulares
pero se quejan del mal día
como burgueses en crisis.

Los marchantes le gritan a la ciudad
su origen bucólico o barrial.

Llévele, llévele. Me dijistes, llevastes, amastes.

Cuando cae la noche
los niños que corren se resbalan en el asfalto
manchado de grasa;
los barrenderos y los perros hurgan la basura
y los paganos huyen por las calles grises.

‘Chácharas’. Aguafuerte sobre lámina negra, Luis Roberto García Ortega, 2009

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