Metamorfosis. Marco Antonio Montes de Oca

Hoy tengo confianza,
Hoy me hablo de tú a mí mismo,
Bailo gavotas en la tarima de fresca lava
Y entre sílaba y sílaba, en vez de acentos,
Intercalo astillas de esperanza.

Y es que los muertos se desmayan
Y el maniquí se ruboriza
Cuando el armonioso oleaje
Exalta y deprime
La durísima curvatura de su pecho.

La hora de redención al fin resuena
Elevándose entre los ecos de alas palpitantes,
Mientras la carne múltiple se amarra a su destino
Con el acero azul de sus tañidas venas.

Y el cuidador de parques y jardines,
El empleado postal y su joroba de cuero,
La prostituta con su cuerpo aplastado bajo una caravana
Incesante de caricias;
El marino, el soldador de estructuras metálicas,
El burócrata hervido en el fuego lento de los números,
Meticulosamente han resucitado
Desde el nadir de la vida rígida,
Cual yelmos resonantes
Que una diosa de ocho brazos blande
Cegando al mar con su cardillo denodado

Hoy tengo confianza,
Hoy me hablo de tú a mí mismo.

‘El ángel exterminador’. Grafito y acuarela sobre papel, Arturo Rivera, 1990