Blanquecina como el lucero a la hora en que se
eleva el sol, avanzaba orgullosa, enjaezada con la
silla de oro.
Alguien dijo, envidiándome, al verle marchar tras
de mí al combate:
“¿Quién ha embridado a la aurora con la Pléyade
y ha ensillado al relámpago con la media luna?”
Del poeta andalusíe, Abu Salt Umayya.
‘La cueva de la pasiega’, Hugo Obermaier
