El movimiento del vagón hace evidente
la danza de su figura.
Inevitable es voltear a cada rato
sin reparar en agudeza y disimulo.
Pronto me sabe: reorienta el ritual y sus rasgos
para verme, para cachar la mirada tímida
que pasa de sus cabellos negros a su rostro
y después a la lectura sin lectura ¿El libro al revés?
Coincidencias de miradas todo el camino
Centro Médico—Copilco:
el mismo destino.
Oportunidad.
Pero al salir, tenía que ser,
se aparece la otra,
elogiando el desinterés:
«¿Cómo estás?» «Bien—¿Y—tú?»
respuesta involuntaria de tantos.
Conservadurismo lingüístico,
el «Te—cuidas» de a diario.
Coyuntura perdida.
La figura ilusoria
compra una escalera —eléctrica— al cielo
y desde las alturas se percibe,
antes de que domine la multitud,
un «hasta pronto» dibujado en su sonrisa.
Imagen: ‘Women’, Michael Carson
