Rincón de desperdicios. Eusebio Ruvalcaba

Hay que probarse cuando se debe.
Los sacrificios inútiles no sirven;
son como los cuentos frustados
o los orgasmos inconclusos.
Probarse por probarse es común;
pero conduce a la desdicha, al
camino de todos conocido —léase
amargura, arrugas en el alma y
mal humor—. Mejor el cinismo, la
alegría; o la soledad, que da
descubrimiento y lucidez.

‘El Yacente’. Óleo sobre tela, Arturo Rivera, 1995